jueves 29 de abril de 2010

[Los dos rompecabezas]



Imagina que un día encuentras unas piezas de rompecabezas. No sabes cuántas más faltan, ni qué formarán, sólo te animas a unirlas. Notas que van formando un enigmático conjunto. Son tus fragmentos de alegrías, expectativas, decepciones, recuerdos, vivencias y errores. Con ingenuidad e ilusión (¿Se necesita lo primero para sentir lo segundo?) los llevas contigo y los sigues juntando.

Algunas son desconocidas: no sabes si pertenecen al rompecabezas anterior, u originan el siguiente. Otras son repetidas, pues se mantienen contigo en cada nueva historia, aunque cambien de personajes. Y habrá muchas que no podrás colocar todavía, pues necesitarás de tiempo y otros fragmentos para encontrarles su lugar.






Sería sencillo juntarlas si fueran como la imagen, pero no. No encajan perfectamente. No existen las de los costados, esas que limitan y facilitan juntarlas primero. La otra persona no tiene las piezas que te faltan, pues también está buscando las suyas.

Es por eso que ambos no saben dónde comenzar, ni cuándo terminar, y las van juntando con cuidado. ¿Cómo evitar herir o terminar heridos, si lo que buscan es acercarse? En realidad, ambos rompecabezas son cuadros al que le quitan las telas que los cubren, y se intercambian esperando no ser destrozados más.

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domingo 14 de marzo de 2010

[La rutina y el vaso medio vacío]

Generalmente escucho que la rutina mata las relaciones, se le relaciona con el desgaste y el aburrimiento, pero no creo que siempre sea así. Por ejemplo, no te cansas de ver el mismo programa, aunque tenga episodios repetidos. Te sigues riendo de los mismos chistes aunque ya los sepas. O te siguen gustando las mismas canciones de hace una década, que te regresan al tiempo donde las escuchaste.


Conozco a una pareja que llevan más de 10 años juntos, desde el colegio. Se ven todos los días, siempre tienen algo que conversar, juegan a las cartas, no son de salir mucho, y usan el Facebook para competir en sus juegos, en vez de colgar fotos con corazones o dedicatorias. Son una pareja "rutinaria" pero divertida a su manera.

Creo que soñar con el romanticismo hollywoodense es exagerado. "50 first dates" es una buena película, pero que todos los días debamos enamorarnos, me parece utópico. Pasa en TNT; no en la vida real. En vez de pensar que "Cada día me enamoro más de ti", prefiero un "Cada día me doy cuenta que debemos seguir juntos".



Quizás busquemos que la pareja sea más romántica, comprensiva, divertida, como si nunca fuera suficiente. Vemos el vaso medio vacío, en vez de medio lleno. Parece un deporte extremo, que cuando se rompe una marca, se busca superarla. Pero a pesar de eso, hay como una decisión que nos frena de ir buscando nuevas emociones (y personas).

Es parecido a cuando éramos niños: escogíamos un juguete antes de ver los demás, seguramente más grandes y caros que el elegido. "Sabías" que era el único que te pertenecía, y te lo llevabas. Permítanme ser "Pessimist", según la imagen anterior. Concluiré que sí, sólo encontraremos vasos medios vacíos, pero están a la espera de ser llenados.

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Aquí un buenísimo comercial:

miércoles 24 de febrero de 2010

[ "Te quiero como amigo (elegido)" ]

Seguramente ya lo hayas dicho, pero para el que te escuchó, fue una gran contradicción: ¿Ganarse tu amistad es malo? ¿Acaso sería mejor ser tu enemigo? Gastó su saldo llamándote, escuchó tus problemas, te conoció como pocos e hizo todos los "méritos", pero al final sólo se llevó como premio consuelo un "Podemos seguir siendo amigos". No quieres que sea como tus demás pretendientes, ni que se aleje. Te parece buen novio, pero no para ti. Te acompaña pero no salen. Está a tu lado, pero no contigo. Y lo escogiste para que se comporte "responsablemente", entonces le pusiste la camiseta. Si eso sonó hincha es porque él si lo es. Es "El Amigo Elegido".


Si el destino es ser tu pareja, tiene que escoger un itinerario. El punto de partida es ganarse tu confianza y la siguiente escala, tu amistad. Y este lugar es peligroso, puede que no haya retorno, es como el Triangulo de las Bermudas. Si se queda en la Zona Amigos, le será difícil continuar al territorio del Algo Más, pues muchos son "deportados" antes de llegar. Pero no faltan los polizontes que obtienen una estadía temporal: Logran algo por ser manipuladores, paño de lágrimas, por despecho femenino o una noche de copas.

Es por eso que algunos que crees son tus amigos, buscan tener algo más. Para saber si esa amistad es pura, tendrías que averiguar si él escogería tener alguna oportunidad, o que nunca pase nada y siga siendo tu amigo. Te decepcionarías al confirmar que muchos no pueden serlo. Creo que a veces los hombres confundimos el enamoramiento con la amistad, de manera similar a cuando algunas mujeres lo confunden con el sexo.


En cada acercamiento masculino, una parte te corresponde a ti. Si no es porque lo animas, es porque no lo rechazas. A algunas les gusta eso, pues les gusta tener un fanático más. Una de las señales más claras es que los buscan sólo cuando los necesitan, y no porque de verdad les nazca. Allí es mejor escapar. Y para usted, Amigo Elegido: Si tienes que serlo en este fin de semana, caballero nomás, intenta que en el próximo ya no te toque a ti. Siempre habrá alguien dispuesto, esta campaña nunca termina.


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Aquí un comercial de Doritos.